Seguro que has oído mil veces que si tienes hipotiroidismo «no puedes comer brócoli», que «la soja está prohibida» o que “es imposible mantener un peso saludable”.
Hoy vamos a poner un poco de orden. Porque aunque no existe un tipo de alimentación que sea el único válido si tienes hipotiroidismo, lo que pones en tu plato sí influye en cómo te sientes, en cómo absorbes la medicación y en tu salud general.
¿Qué es la tiroides y que hace?

La tiroides es una glándula que tenemos en el cuello, tiene forma como de mariposa y está en la parte de delante, como abrazando la tráquea y la laringe.
Esta glándula fabrica una serie de hormonas que son necesarias para el control de muchas funciones básicas como la frecuencia cardiaca, la temperatura corporal y también en la regulación del metabolismo. En las mujeres también participa en la regulación del ciclo menstrual.
Vamos a familiarizarnos con las hormonas que fabrica la tiroides:
- Tiroxina o T4: se llama así porque tiene 4 átomos de yodo, la T4 debe perder uno de esos átomos para convertirse en T3.
- Triiodotironina o T3: es la hormona activa.
- TSH o hormona estimulante de la tiroides: es la que le indica a la tiroides cuánta T4 fabricar. La TSH la produce la hipófisis que os otra glándula que tenemos en la parte baja del cerebro y que va “midiendo” cuánta T4 hay en la sangre para saber si tiene que decirle a la tiroides que espabile (fabrica más TSH) o que pare (fabrica menos TSH). El funcionamiento sería similar al de un termostato de calefacción que se pone en marcha cuando la temperatura baja y se para cuando alcanza el nivel deseado.
El hipotiroidismo
El hipotiroidismo es una condición que ocurre cuando la glándula tiroides se vuelve poco activa y no produce suficientes hormonas para el organismo. Cuando los niveles de estas hormonas son bajos, los procesos del cuerpo se vuelven más lentos, lo que da lugar a síntomas comunes como:
- Agotamiento o fatiga constante
- Aumento de peso porque baja la tasa metabólica basal (el cuerpo gasta menos energía en sus funciones vitales)
- Alteración del ciclo menstrual
- Alteraciones del perfil lipídico (aumento del colesterol)
- Mayor sensibilidad al frío
- Otros síntomas: piel seca, cabello quebradizo, estreñimiento…
- Afectación del estado de ánimo.
La causa más frecuente en países desarrollados es la enfermedad de Hashimoto, una patología autoinmune donde el sistema inmunitario ataca a la tiroides. Otras causas incluyen la falta de yodo en la alimentación, cirugías de cuello o ciertos tratamientos médicos.
Cabe remarcar que las patologías tiroideas son mucho más frecuentes en mujeres que en hombres, de 5 a 8 veces más frecuentes, según la fuente que consultemos. Y también se aumenta el riesgo de padecerlas con la edad y con algunos eventos como tras los embarazos o la menopausia.
Tras el diagnóstico de hipotiroidismo se receta una medicación para suplir la falta de producción de la tiroides, en concreto se administra levotiroxina sódica (hormona tiroidea sintética). Suelen ser necesarios unos meses para ir ajustando la dosis, y además esa dosis se revisa luego periódicamente para adaptarla a posibles cambios, ya que por lo general se trata de una medicación crónica que debe irse adaptando a los cambios de nuestro cuerpo y nuestra vida.
Desde el punto de vista nutricional, no existe una “dieta para el hipotiroidismo” que sustituya el tratamiento médico, pero sí hay factores dietéticos que pueden influir en tres planos distintos:
- Síntesis de hormonas tiroideas (yodo)
- Inmunidad y estrés oxidativo tiroideo (selenio)
- Absorción del tratamiento (soja, fibra, café, calcio, hierro)
¿Por qué se puede producir un aumento de peso cuando hay hipotiroidismo?
Es habitual que el hipotiroidismo venga asociado a un ligero aumento de peso, que aunque no suele ser un aumento excesivo o preocupante para la salud, ya sabemos la presión que existe sobre las mujeres con este tema y la angustia que causa en muchas de ellas no solo ese aumento de peso, si no la dificultad para perderlo. Así que este es un motivo habitual de consulta.
Este aumento de peso se produce porque al ralentizarse el metabolismo a causa del hipotiroidismo, baja la tasa metabólica basal, es decir el cuerpo gasta menos energía en realizar sus funciones vitales porque el corazón está latiendo más lento, la temperatura no se está regulando bien (de ahí que se sienta más frío) eso unido a la posible sensación de cansancio y malestar que es normal que puedan empujarnos a una vida menos activa, se traduce en cierto aumento de peso. Además, existe una mayor acumulación de líquidos que también influye en el peso y el estreñimiento tampoco ayuda. Es decir, no todo el aumento de peso se corresponde con un aumento de masa grasa.
Esta situación la enfocaremos en consulta como siempre hacemos: el objetivo será buscar el bienestar, recuperar una vida activa y llevar una alimentación saludable, no el peso en sí. Puede ser un buen momento para revisar nuestra alimentación general y mejorarla, beneficiando así a la salud general.
Alimentos bociógenos ¿están prohibidos?
Hay algunos alimentos con los que debemos tener cierta precaución. Son los que conocemos como alimentos “bociógenos” que tienen unos compuestos llamados goitrógenos que pueden afectar a la absorción y utilización del yodo y a la levotiroxina (la medicación). En este grupo estarían las crucíferas (coles, coliflor, brócoli) y también en menor medida yuca, cacahuetes o frutos secos.
La buena noticia es que estos compuestos bociógenos se destruyen con el cocinado o pasan al agua de cocción, así que con no consumir esos alimentos crudos, que no es habitual, problema resuelto.
Son alimentos muy saludables que en ningún caso tenemos porqué retirar de la alimentación. Pero en una persona con hipotiroidismo, será mejor tomar la col hervida, que una ensalada de col tipo la coleslaw alemana, por ejemplo. Además, el riesgo de los bociógenos aumenta sobre todo si se combina con déficit de yodo. Por tanto, si se asegura una ingesta suficiente del mismo y se cocinan antes de consumir, no deben ser un motivo de preocupación.
Soja e hipotirodismo
A la soja le pasa lo mismo que a los alimentos bociógenos, pero tiene una dificultad extra: sus compuestos resisten al cocinado. ¿qué hacemos entonces? Separar muy bien la ingesta de soja o derivados de la toma de medicación, en al menos unas 4 horas.
Y si introducimos cambios en nuestra dieta como pasar a consumir más soja de manera habitual, o reducir mucho su consumo de repente, avisar a nuestra médica para que nos ajuste si es necesario la medicación.
No es necesario retirar la soja ni sus derivados de la dieta.
¿Qué hacemos con el yodo?
El yodo es necesario para la producción de las hormonas tiroideas. Cuando la ingesta es muy baja,la síntesis hormonal disminuye y aparece elevación de TSH. Pero el otro extremo también importa: el exceso de yodo puede desencadenar hipotiroidismo, autoinmunidad tiroidea o hipertiroidismo en personas susceptibles. Por eso otro alimento con el que tenemos que tener precaución es con las algas, porque pueden tener un contenido en yodo excesivamente alto que repercuta negativamente. El consumo de yodo es mejor obtenerlo de la sal yodada, y de la dieta.
La levotiroxina sustituye la hormona tiroidea y lo importante es asegurar un aporte adecuado de yodo a través de la dieta, no en exceso.
Alimentos fuente de yodo: lácteos, pescado y marisco, algas y sal yodada. La yodación de la sal se realiza en 40 países europeos: obligatorio en 13, voluntario en 16 y no regulado en los restantes. El contenido en yodo de los alimentos puede ser variable según las prácticas agrícolas La sal yodada es consumida en España por el 43.9% de la población, lejos de lo que recomienda la OMS (>90%).
Y atención también al selenio
El selenio participa en la activación de la hormona tiroidea. Se ha sugerido que niveles más bajos de selenio se asocian con disfunción tiroidea y autoinmunidad tiroidea. A pesar de esta plausibilidad biológica, la evidencia no respalda la suplementación rutinaria de selenio en personas con hipotiroidismo. Es suficiente con mantener un estatus adecuado, lo cual es muy sencillo incorporando alimentos ricos en selenio (un par de nueces de Brasil al día es más que de sobra).
Lo más importante: el horario de la medicación
La levotiroxina ve afectada su absorción si se consume junto a alimentos, por eso es importante separar su toma de las ingestas:
- Tomarla en ayunas: solo con agua, al menos una hora antes del desayuno. No incluyamos soja en el desayuno, mejor otro tipo de leche vegetal como la de avena, y dejemos la ingesta de soja para comidas posteriores en las que hayan pasado más de 4h. También es recomendable evitar el pan integral si han pasado menos de 4.
- Truco: algunas personas incluso se la toman a mitad de la noche, si son de las que se despiertan siempre para hacer pis, por ejemplo, y así al levantarse pueden desayunar enseguida
Las guías de la European Thyroid Association (ETA) publicadas en 2025 subrayan la importancia de la separación temporal para garantizar la eficacia del tratamiento con levotiroxina:
| Sustancia | Tiempo de espera | Mecanismo de interferencia |
| Café (especialmente espresso) y té | aprox 60 minutos | Reduce la absorción máxima de T4 en un 30% aproximadamente |
| Fibra dietética (integrales, legumbres) | 4 horas | Absorción física del fármaco en el intestino |
| Suplementos de Calcio/Hierro | 4 a 6 horas | Formación de complejos insolubles en pH ácido |
| Soja | 4 horas | Retraso del vaciamiento gástrico y unión al fármaco |
| Lácteos | 1-2 horas | El calcio y las proteínas interfieren con la absorción |
| Zumo de pomelo | 4 horas | Inhibe transportadores de la T4 |
| Papaya | 4 horas | Alcaliniza el contenido gástrico |
¡Ojo!Actualmente hay formulaciones de medicación en cápsulas de gel blando (softgel) y soluciones líquidas que han demostrado ser menos dependientes del pH gástrico y más resistentes a las interferencias del desayuno y el café, con lo que si las tomamos podríamos relajar las recomendaciones. Consulta a tu médico sobre ello.
Nutrición, hipotiroidismo y alimentación 100% vegetal
Una dieta basada en alimentos integrales de origen vegetal ofrece ventajas importantes:
- Antiinflamatoria: Los antioxidantes y polifenoles de las plantas ayudan a reducir la inflamación sistémica, algo crucial en enfermedades autoinmunes como la Tiroiditis de Hashimoto.
- Peso saludable: las personas que siguen una alimentación 100% vegetal suelen tener un IMC más bajo que la población general, lo cual es beneficioso ya que el sobrepeso puede empeorar el pronóstico del hipotiroidismo.
- Salud intestinal: La fibra favorece una microbiota saludable, la cual influye en cómo nuestro cuerpo procesa las hormonas tiroideas.
La epidemiología nos ofrece también información al respecto de esa relación, aunque puede sonar contradictoria.:
- Protección: Estudios como el Adventist Health Study-2 sugieren que las dietas veganas podrían estar asociadas a un menor riesgo de desarrollar hipotiroidismo, posiblemente por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.
- Riesgo en Vegetarianos: Un macroestudio reciente encontró un riesgo ligeramente mayor de hipotiroidismo en vegetarianos tras ajustar por el IMC. Sin embargo, los investigadores señalan que esto puede deberse a la baja ingesta de yodo en países sin yodación universal obligatoria, donde la principal fuente son los lácteos que los veganos restringen.
En conclusión, una dieta vegetal es perfectamente compatible y beneficiosa para el hipotiroidismo, siempre que se asegure el aporte de yodo y se respete el tiempo de absorción de la medicación.
Este artículo es una ampliación del contenido de un carrusel que hicimos Paula Marrero y yo para instagram. Podeís leer también el contenido en su blog. Gracias Paula por querer hacerlo conmigo, y por ser tan buena diseñando el carrusel, que es ahora mismo el más profesional y bonito de mi timeline, con diferencia.
Bibliografía
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