A Miguel Ángel tengo que reconocerle que cuando escribe, escribe. Así le sale un libro de más de 300 páginas a una tinta y sin dibujitos. Un libro para leer. La única concesión que le da a la tendencia actual de hacer libros de divulgación llenos de esquemas, dibujos o apartados coloridos que interrumpen continuamente la lectura (por aquello de que son libros que escribe gente con muchos seguidores en RRSS que son los que esperan que los compren y están acostumbrados a ideas rápidas y no fijar la atención) son recuadros que inciden en alguna idea muy concreta y que ofrecen una explicación un poco más técnica.

En mi cabeza me lo imagino a él haciendo las mismas argumentaciones que yo a su equipo editorial sobre que por encima de su cadáver vamos a llenar las páginas de brócolis saltarines. Un libro es un libro, sino, haced cómics.

El autor va haciendo un paralelismo entre la evolución de la alimentación y la indústria alimentaria en España y su propia vida, y esto sin duda enganchará a gente de su misma generación por sentirse identificada con lo que cuenta. También es cierto que dependiendo de la zona donde hayas crecido, te sonarán más o menos cercanas algunas vivencias. A partir de los 90 si que creo que es todo más reconocible por casi toda esa generación, lo del principio no tanto.

Mezcla mucho de seguridad alimentaria, tema en el que el autor es experto, con cosas de nutrición básicas (si eres nutri), pero que para población general no lo son tanto, aunque sin ahondar demasiado y sin muchos matices, no es un libro de nutrición. La historia va avanzando rápido de un tema a otro dando siempre algún dato clave para situarnos en la línea temporal, con lo que se hace ameno.

Vegan-disclaimer:

El libro no tiene la menor perspectiva antiespecista. Os aviso porque sé que muchos de los que me leéis valoráis ese punto. Se habla de cría de animales en bastantes ocasiones pero nunca se hace la menor mención al trato que reciben o que haya algo preocupante en esa cría más allá de la seguridad alimentaria. También se menciona la dieta vegana de pasada, dentro de una lista de opciones dietéticas como el realfood, la paleo, la keto o «los que defienden el chuletón», como si fuera una mera manera de alimentarse. Se habla un poco de productos plant-based pero sólo para resaltar que «también pueden ser insanos», de lo que pueden aportar de bueno no se comenta nada. Es lo normal en los libros de divulgación sobre alimentación y es lo esperable, no todo el mundo es Aitor. Yo no suelo reseñar libros tan omnis y no quiero que nadie se lleve a engaño.

Os dejo el resumen de la reseña en este cuadro de abajo que además es muy útil para compartir:

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